Columna de Jimena Zapata, fundadora y CEO de @genias.cl Mi pasión: Ayudar a todas las mujeres de mi país

Hace exactos dos años, después de haber pasado un tiempo como dependiente por algunas empresas, de haber vivido en EE.UU. recién casada, de hacer un par de cursos en Boston, de haber tenido mi propio emprendimiento, de haberlo cerrado y de estar de vuelta al mundo laboral como dependiente, tenía a mi segundo hijo en brazos, con casi 10 meses, y estaba entrado en una etapa de entender cómo iba a seguir mi carrera profesional.

Así, después de ese postnatal, retomé mi vida laboral y partí asesorando a seis mujeres, todas emprendedoras y apasionadas por querer vivir de lo que amaban.

Pero al poco tiempo, sentí que podía hacer más y que tener sólo a ese pequeño grupo no era suficiente. Esa sensación se juntó con un momento en que seguía cuestionándome por qué había estudiado tantas cosas, por qué había armado una carrera tan poco tradicional y había terminado como “especialista en nada en concreto”. ¿No habría sido mejor hacer una carrera de ingeniera comercial tradicional, en una industria clara y estar en un puesto con responsabilidades y desafíos como lo estaban la mayoría de mis amigas?

Era algo que no dejaba de preguntarme, pero también sabía que todas mis decisiones de estudios y trabajos habían sido desde la pasión, desde lo que me movía realmente y que, por eso, había trabajado en lugares que siempre soñé. En verdad había sido una afortunada de poder tener opciones para ir armando una carrera que cumplía con mis motivaciones, y no una carrera que cumpliera con lo estándar.

Así las cosas, tenía que hacerme cargo de eso.

Las dudas: El principio de un emprendimiento

Lo primero que vi, fue que esta etapa llena de preguntas no era una casualidad: todas esas mujeres que yo admiraba, de alguna forma necesitaban ayuda desde sus trabajos o profesiones, y se me habían acercado para que les ordenara sus negocios. Vi que en esa búsqueda de ayuda, había una necesidad y que eso se podía transformar en algo mayor.

Fue en ese minuto cuando me di cuenta de que podía hacer algo que me apasionaba y eso era ayudar a muchas mujeres. No sólo iba a poder mejorar sus negocios, sino que también iba a hacer que se sintieran acompañadas, escuchadas y conectadas. Sentía que el valor que tenía que entregar no era sólo el “orden del negocio”, sino que mucho más: era darles herramientas para que creyeran en ellas, se sintieran capaces y pudieran vivir de lo que amaban.

Y fue durante esa búsqueda que nació genias.cl, un huracán de emociones y satisfacciones, un lugar que me ha permitido conocer a las mujeres más valientes, inquietas y apasionadas.

Genias una plataforma digital que inspira y empodera a las mujeres que se están lanzando al mundo de la independencia laboral, pero que también está pensada en las mujeres que quieren hacer carrera en una empresa, como dependientes. Ahí vuelco mis conocimientos, mi motivación y acojo inquietudes para transformarlos en consejos. La idea es compartirles a las mujeres todos esos datos que necesitan cuando se lanzan solas en sus empresas.

La idea es ayudar para que ellas puedan vivir de lo que aman y amar lo que hacen.

Genias es, además, lo que me permite ejercer mis dos profesiones -la de ingeniera comercial y periodista, que me encantan- y que me desafía todos los días para seguir especializándome en lo digital, para seguir haciendo crecer este sitio que tiene mucho énfasis en lo estético, porque simplemente me di cuenta que las cosas lindas me hacen feliz.

Una “genia” que se vuelve profesional

Desde que decidí que iba a hacer esto, sabía que necesitaría un equipo -algo que fue un gran aprendizaje de mi Tienda Picnic- y las primeras personas a las que busqué fueron una diseñadora y una contadora. Quería una diseñadora que pudiera llevar a lo concreto todo lo que pensaba y sentía de la marca, y a una contadora para convertir esta pasión en algo profesional, con RUT, giro y cuenta empresa. Todo eso para mí, era una señal de que esto iría en serio.

Hace dos años, encontré a una que me ha ayudado desde el día uno y me ha acompañado y aconsejado en todo este tiempo, tener a alguien de confianza para estos temas es algo que recomiendo a ojos cerrados.

Lo primero que me recomendó fue ser una Sociedad por Acciones, una SpA, o sea, una persona jurídica creada por una o más personas y cuya participación en el capital son representadas por acciones.  Cuando vi que mi RUT partía como el de las grandes empresas con un “76”, ¡me dio tanto orgullo! Y para qué decir cuando me fui con ese número al Banco Estado y me dieron acceso a una “cuenta empresa”. Salí de ahí y ¡quería llamar a todos lo que se me pasaban por la cabeza para contarles! Algo similar me pasó cuando registré la marca. Fue un tercer hito que me provocó esas emociones que nunca se olvidan: recuerdo haber salido de la notaría con ganas de partir directo a celebrar.

Puede que todo ese proceso formal de sacar adelante mi propia empresa suene obvio, pero para mí estas decisiones -que no había tomado con la Tienda Picnic- fueron señales muy importantes. No sólo era el hecho del logro, sino que haber seguido un pensamiento: “Quiero hacer las cosas como se tienen que hacer porque creo en mi idea y quiero que mi proyecto triunfe, porque creo en mí”. Fue creerme el cuento.  Algo que todavía sigo haciendo.

*Jimena Zapata es ingeniera comercial, periodista y máster en marketing de la UAI. Estudió Color y Decoración en Boston Architectural College. En 2016 empezó a asesorar a emprendedoras y el 2017 fundó genias.cl

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