APV y Cuenta 2 ¿Cómo ahorrar voluntariamente cuando se es independiente?

Llegada la edad de la jubilación, lo ideal es tener una renta que se acerque a los ingresos mensuales percibidos dentro de la última etapa laboral. Para alcanzar esa meta existen diferentes sistemas de cuentas de ahorro voluntarias que ayudarán a incrementar el monto de la pensión de quien se retira, haya trabajado éste como dependiente o como freelance.

Para darle acceso a una serie de beneficios a los trabajadores por cuenta propia, la nueva Ley de Honorarios que entró en vigencia este año obligó a todos los freelance a imponerse en el sistema de Seguridad Social a través de la devolución del 10% de los impuestos declarados en el Formulario 22.

Así, los independientes quedaron protegidos, entre el 1 de julio de 2019 y el 30 de junio de 2020, en materia de salud, en caso de invalidez, ante cualquier accidente o enfermedades laborales, en lo que respecta a acreditar cargas familiares (para acceder a asignaciones) y, por supuesto, llegada la vejez.

Sin embargo, en el caso de varios trabajadores independientes, ésta es la primera vez que empezaron a cotizar en una AFP para su jubilación. Para ellos, existen alternativas de ahorro que les ayudarán a incrementar su renta una vez retirados. También a aquellos que, aunque se han impuesto desde un comienzo, quieren mantener mejores ingresos mensuales ya cumplidos los 60 o 65 años.

Bonos y rebajas tributarias de los APV

Los Ahorros Previsionales Voluntarios (APV) se imponen mensualmente en diferentes instituciones establecidas y reconocidas por la Comisión para el Mercado Financiero (ex SVS). Y la ventaja que ofrecen son los descuentos tributarios y las bonificaciones al ahorro por parte del Estado. Son, en el fondo, premios para los que ahorran para la vejez más allá de la cuota obligatoria.

Los APV se ofrecen, entre otros, en compañías de seguros, administradoras de fondos mutuos, administradoras de fondos de inversión, administradoras de fondos para la vivienda, administradoras generales de fondos, corredores de Bolsa, y agentes de valores y los bancos.

Todos se imponen mensualmente y están los que son más convenientes para trabajadores por cuenta propia. Todo depende de los ingresos.

Hay dos tipos de APV, los de “Régimen A” y Régimen B”.

Régimen A

En estos, el trabajador por cuenta propia paga impuestos sobre el ahorro mensualmente. Por eso, cuando los quiere retirar, no tributa por eso. Tributa, eso sí, por la rentabilidad que obtuvo mientras tuvo su APV. Este producto recibe un bono de un 15% por lo ahorrado en un año calendario con tope anual de 6 UTM (aprox. $ 300.000)

Por ejemplo, si Juan destinó mensualmente $ 80.000 a un APV, en un año calendario logró ahorrar $ 960.000. ¿Qué hace el Estado? Le bonifica anualmente un 15% de este monto, es decir, le entrega $ 144.000.

Pero hay que ponerse en otro caso en el que el Estado no podrá bonificarlo sino hasta un tope de 6 UTM. Por ejemplo, si Juan ahorra mes a mes, $ 200.000, al año juntará 2.400.000. El Estado en ese caso debiera darle un bono de $ 360.000 anuales, pero como hay un tope de $ 294.198 (tope 6 UTM), sólo recibirá eso. Por lo cual no es recomendable ahorrar bajo el régimen A más de $ 150.000.

Régimen B

Este está dirigido más al trabajador independiente que tiene buenos ingresos y que contrata un APV para que le rebajen impuestos de su sueldo o de los montos mensuales totales que recibe como freelance.

Por ejemplo: Si Juan emite boletas y debe tributar por  $ 2.500.000 mensuales y destina $ 100.000 a ahorro de APV, su base imponible será de $ 2.400.000 y no de $ 2.500.000. ¿Por qué? Porque el beneficio le permite descontar ese porcentaje y hace que su monto tributable -es decir su base imponible- sea menor. 

Antes de contratar un APV, lo que se recomienda tener en cuenta es lo siguiente:

*Cuánta es la comisión por la administración de este fondo

*La rentabilidad

*Los beneficios tributarios

*La comisión que se llevará la empresa si realizas un retiro anticipado.

No existe un monto mínimo para contratar un APV, pero sí un tope de 600 UF anuales en el caso de los trabajadores independientes.

Hay que tener en cuenta que los APV se pueden retirar libremente pero eso no le saldrá gratis al trabajador, sea independiente o dependiente. En cualquier caso tendrá que pagar un tramo impositivo y una sobretasa de entre el 3% y el 7%. Y en el caso de sueldos altos, hasta 42% de todo lo acumulado.

Los beneficios de tener una Cuenta 2

Este mecanismo de ahorro para los trabajadores por cuenta propia se creó como complemento de la cuenta obligatoria de la AFP como una fuente de ahorro adicional para los afiliados. La ventaja es que las comisiones son más bien bajas (aquí, las comisiones: https://www.spensiones.cl/)

Esta Cuenta 2 es distinta del Ahorro Previsional Voluntario o APV, e independiente de la cuenta de capitalización individual, donde se depositan las cotizaciones obligatorias.

La gracia es que en ella se puede depositar la cantidad de dinero que la persona quiera, en forma regular o no, teniendo las mismas ganancias (o pérdidas) que en la cuenta de AFP. La Cuenta 2 se puede utilizar para lo que cada ahorrante quiera, permitiéndose hasta 24 giros anuales sin tener que pagar ningún tipo de comisión por el retiro de dinero. Es altamente recomendable para quienes tienen ahorros en el banco. Mover ese dinero a una Cuenta 2 puede significar ir generando ganancias sobre estos ahorros.

En caso de no tocar esos fondos hasta el momento de jubilarse, cada trabajador puede traspasar esos fondos -o parte de ellos- a su cuenta de capitalización individual, para tener una mejor pensión.

*La fuente de este artículo es Aurora Sepúlveda, contadora auditora y creadora de la empresa de servicios contables exclusivo para emprendedores @lacontadora.cl

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