Mujeres Freelance El largo camino de una diseñadora de Chiloé

Cuando aún era liceana en la isla de Chiloé, Paz Garrido soñaba con el diseño, pero tuvo que sortear varios problemas para que se materializara. Hoy, con 28 años, crea bolsos, carteras y accesorios que se venden por todo Chile, entre ellas en el Drugstore, bajo su propia marca: Las Tres Marías Diseño.

“Fue una búsqueda”, dice Paz Garrido al teléfono, mientras rememora las inquietudes de una joven quinceañera que pensaba qué haría con su vida. El escenario de esta historia parte en Chiloé, con una liceana que buscaba, a diferencias de sus compañeros de curso, vivir del arte. Desde Ancud, y en un liceo científico-humanista, Garrido buscaba por internet a artistas ligados a la fotografía y la ilustración. “Soy de la generación del MSN, Fotolog, Flickr. Y todo lo que pasaba en Santiago lo conocía buscando por Google desde la isla”.

Para cuando cumplió 17 años, sus sueños debieron esperar un tiempo. Junto con abandonar la isla, la joven emigró a Valdivia para estudiar arquitectura, ciudad en que la esperaban sus otros dos hermanos. “No me gustaba la carrera, porque quería ser diseñadora. Pero en mi familia, al ser una carrera poco convencional, no me permitieron. No fue hasta terminando el segundo año cuando decidí salirme de la carrera”, explica.

Como toda nueva aventura, el dejar sus estudios en arquitectura significó para ella otro cambio de ciudad, un poco más lejos de la isla. Temuco fue el destino para poder comenzar sus estudios en un instituto superior. “Salir de una isla a estudiar algo que no te gustaba, e intentarlo todo de nuevo, hace que uno se cuestione si uno toma la decisión correcta. Fue bueno en realidad, porque me fue bien. Era mi segunda oportunidad”.

Volver a casa para sanar

Los cuatro años de la carrera pasaron volando para Paz Garrido. Si bien los estudios iban ligados a aspectos más digitales, la artista recuerda que “en la universidad me entregaron un enfoque para emprender”.

Pero para cuando terminó Diseño Gráfico en 2015, en su búsqueda por conocer qué hacer tuvo un par de tropiezos. “A los días de salir de la universidad me entraron a robar el auto. Se llevaron mi computador -que era mi herramienta de trabajo-, mi título, mi ropa y todo lo que había”, recuerda. Luego agrega: “No sé si habrá sido una señal, pero quedé de manos atadas por cuatro meses, sin saber qué hacer”. Para poder sanar este proceso personal, Garrido ordenó sus maletas para volver a Chiloé. En la tranquilidad de su casa, junto al apoyo de su madre, una profesora jubilada, encontró la ruta a seguir.

“En ese camino aprendí a coser. Mi mamá sabía cómo bordar a la vieja escuela, cómo coser a máquina, y estuve nueve meses aprendiendo. Solo tenía el nombre de mi proyecto ‘Las Tres Marías’, porque junto a mi hermana y mi madre íbamos a trabajar juntas, pero no sabía qué iba a vender”, relata.

Garrido estuvo un largo periodo en Chiloé armando un proyecto que, en un principio, no pensó ligarse a bolsos o carteras. “Empecé a armar papelería, banderines, participaba de ferias. Hasta que después de un tiempo tomé las telas que tenía, un poco de plata ahorrada y me vine a la vida a de vuelta a Temuco”, cuenta ella. De regreso a la ciudad en 2017, donde partió la crisis, enfrentó los temores y arrendó un taller con una amiga para dar forma a su emprendimiento.

Un reinicio

Siguiendo otras tiendas, buscando un estilo y formando un valor agregado a los productos. Así, Paz Garrido fue moldeando la oferta de “Las Tres Marías Diseño”. “Empecé a ver lo que hacía mi competencia, lo que faltaba en el retail y cuál era lo que mi público quería, principalmente mujeres”.

Dentro de lo que ella ofrece, hay productos como tabaqueras, porta pasaporte, monederos, cosmetiqueros, estuches para el cepillo de dientes, cada una diferente a la anterior. “Las telas no las compro por metro, sino cómo la gente quiera”, indica.

En 2018 ganó un fondo Capital Semilla y con eso compró máquinas industriales, estampadora e impresora, mejorando sus herramientas de trabajo. Además, consiguió distribuir sus creaciones en la capital. “Como ofrecía mis productos por Facebook, los clientes pensaban que era de Santiago, por la calidad de los productos, y no del sur. Así llegué al Drugstore de Providencia con De Catálogo, una tienda que ofrece los productos de emprendedores”. Tras un par de tropiezos, la búsqueda de Paz Garrido comenzaba a dar buenas noticias.

Actualmente, ella vive exclusivamente de “Las Tres Marías” desde la comodidad de su departamento, amoblado de poder trabajar a sus ritmos y a lo que requiera el cliente. “Con emprendimientos pequeños la gente ve la sinceridad del artista. No es que me quiera enriquecer, porque no son productos en serie, son hecho con cariño”, puntualiza.

Nuevos sueños

Respecto a sus finanzas personales, como trabajadora independiente optó por una IRL. “En otras palabras, una empresa de una persona, con rut de empresa. La salud la cotizo aparte, la AFP aún no”, reconoce.

Al igual que para todo trabajo, Paz Garrido que cree que el orden es vital para poder lograr los objetivos. “Me armé un horario de oficina trabajando en mi casa, tengo días para ir a buscar materiales, para responder mensajes por Facebook o ir al contador. Uno debe ser disciplinado”.

Su objetivo es descentralizar el acceso a productos de emprendedores. “Me gustaría que los productos de diseño no sean un lujo, sino de acceso para más personas. Debería ser más accesible para que la gente elija el producto nacional y no vaya por algo más barato en una tienda china”, asegura.

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