Aurora Sepúlveda La historia detrás de lacontadora.cl

Aunque en 2013 su emprendimiento se llamaba RS Auditores, fue después de acercarse a @genias.cl -la plataforma digital creada por Jimena Zapata que inspira y empodera a las mujeres emprenden - que su negocio pasó a llamarse lacontadora.cl.

Antes de independizarse hace seis años, Aurora Sepúlveda (32), contadora auditora del Duoc UC, había trabajado en oficinas contables, entre ellas SKF Chilena. Pero en 2013 nació su primer hijo y como venía con una alergia alimentaria, decidió renunciar para poder cuidarlo. Sólo haría trabajos freelance. Eso sí, los clientes los tendría que salir a buscar, porque estaba recién partiendo.  

“Me ponía a mi hijo en una mochila de porteo y partía a barrio Italia”, recuerda Sepúlveda. “Me iba para allá porque sabía que ahí había hartos emprendedores en el rubro del diseño, la decoración, y tiendas gourmet. Iba y repartía tarjetas por todos lados y fueron tantos los locales donde dejé mis datos, que entremedio me llamó la dueña de una tienda de té”.

Pero la mayoría de los clientes llegaron finalmente por el boca a boca, principalmente por sus amigos. Como varios de ellos le pedían trabajos, los contactos de ellos se iban enterando y la llamaban para pedirle sus servicios, que era más que nada declaraciones de renta, cierres de año, balances y también cierres de pequeñas empresas, lo que era bien paradójico en su caso.   

Sepúlveda dice: “No fue fácil porque, aunque me llegaban encargos, no eran muchos y no generaba mucha plata. Cuando tienes un emprendimiento, los tres primeros años son los más duros, porque toca invertir mucho y hay menos retorno. Además, es el tiempo en que ves si tu negocio despega o no”.

A eso se le sumaba que la inexperiencia le hacía aceptar cualquier cliente y no todos eran de fácil trato. Otros, peor aún: recibían su trabajo y no le pagaban. “Por suerte esos fueron los menos”, dice riendo. “Ya con el tiempo aprendí a elegir también con quiénes trabajo y tiene que ser principalmente con los que te generan confianza”, agrega.

El giro inesperado

Después de renunciar en 2009 a la empresa donde era dependiente, Aurora siguió cotizando en una AFP y la Isapre. Pese a que los primeros años como independiente no fueron fáciles y de retornos no supo mucho, nunca dejó de cotizar. “Para mí es esencial estar protegida en la salud, porque tengo de carga a mis hijos. Y como para acceder a una licencia se necesita estar cotizando en una AFP, nunca dejé de autoimponerme en ambos sistemas. Debo tener una laguna previsional de un mes desde que me lancé como independiente, pero nada más”, dice.

La contadora cuenta que del sueldo líquido que saca mensualmente, debe descontarse cerca de $300.000 en Seguridad Social, pero está convencida de que así tiene que ser para su tranquilidad. “Hacerlo me permitió tener un pre y un postnatal pagado y hace poco, tomarme licencia cuando me esguincé un pie. Como independiente el tiempo que tú no trabajas, no ganas. Por eso es bueno pagarse todo en forma voluntaria”, resume.

Son los costos de trabajar por cuenta propia, algo que Sepúlveda ya tiene solucionado con la estabilidad en el flujo de clientes que tiene actualmente.

“Al principio algunos se gastaban toda la plata altiro y se endeudaban el resto del mes. Ha sido todo un trabajo el inculcarles una cultura tributaria”, afirma.

Sepúlveda retrocede a los tiempos en que le costaba despegar: “Llevaba tres años con mi emprendimiento y, si bien tenía clientes, tampoco eran muy significativas las entradas como para seguir manteniéndolo. Pero a mitad de 2016 me llamó un trabajador de una embotelladora. Era un conductor de un camión repartidor y necesitaba que yo le llevara la contabilidad. Al poco tiempo me llamó otro y luego otro y después otro. Al final era un grupo que necesitaba que yo les manejara sus sueldos, sus imposiciones y sus impuestos. Como tenían remuneraciones de carácter empresarial, tenían que repartirse las utilidades entre socios”.

Dice que hasta ahora es como una especie de “mamá” de todos ellos, porque su trabajo consiste en recordarles sus deberes y derechos tributarios, además de aconsejarlos en qué no gastar su sueldo. “Al principio algunos se gastaban toda la plata altiro y se endeudaban el resto del mes. Ha sido todo un trabajo el inculcarles una cultura tributaria”, afirma.

Ese negocio afirmó su emprendimiento que hoy consiste en llevar la contabilidad de emprendedores o de personas freelance, es decir, sus declaraciones de impuestos mensuales o de renta. “Mi asesoría se orienta a enseñarle a los independientes a declarar impuestos y recordarles cuándo deben hacerlo. Pero la idea es que lo hagan ellos”, explica.

El despegue de “la contadora”

Ya con un negocio más estable, pudo pensar en cómo inyectarle nuevas ideas a lo suyo. “El año pasado me junté con Jimena Zapata, la creadora de @genias y ese encuentro fue fundamental para reorientar mi empresa”, explica.

De ahí salió con un nuevo nombre, el de lacontadora.cl, además de con una serie de consejos para darle nuevos bríos a lo suyo. “Abrí nuevos canales de marketing como la nueva cuenta en Instagram y también empecé a escribir columnas en @genias.cl sobre cómo declarar impuestos, por ejemplo. Y a eso se sumaron los talleres que me ofrecieron hacer para esta plataforma y que hasta ahora se han copado”, detalla.

La guinda de la torta la puso con una reorientación en sus asesorías. “Empecé a especializarme en mujeres que emprendían, y ¿por qué solo mujeres? Porque creo que tenemos que apoyarnos entre nosotras para que esto resulte”, asegura y se explaya con una historia: “Hace unos años, mi hijo menor estuvo grave en la clínica y esto pasó justo en un período de cierre de impuestos. Por eso me preocupé de llamar a mis clientes y explicarles que eso me iba a tomar dos días más, pero que todo les llegaría a tiempo.

El resultado fue que los hombres me cancelaron y dijeron que buscarían a otra contadora, y las mujeres, aparte de preguntarme por mi hijo, me dijeron que estuviera tranquila y que me esperarían”, recuerda. El año pasado Sepúlveda abrió una oficina en Providencia, donde trabaja por las mañanas junto a otras contadoras auditoras. Viaja todas las mañanas desde la comuna de Padre Hurtado y se organiza para estar por las mañanas y regresar temprano en la tarde. “Corro harto, es harto esfuerzo, pero así me va bien y puedo compatibilizar mi crianza con mi profesión”, concluye.

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