Luis Naour Mezclando arte y pasión en la ruta del mosaico

Nacido en Traiguén, un pueblo de no más de 18 mil habitantes en la región de La Araucanía, Luis Naour (28) trabaja hace 5 años en “La ruta del Mosaico”, un emprendimiento independiente que le permite decorar suelos y murallas en el centro-sur del país.

No es extraño que las vocaciones puedan surgir durante la más tierna infancia. Luis Naour estudió en una escuela de campo, lugar donde Tancredo Lara, profesor y folclorista, lo motivó “a ser un factor de cambio, de ser un aporte positivo a la comunidad”. Fue así cómo decidió desde pequeño aprender un arte que le permitiera el rescate de espacios públicos.

Esa inspiración lo llevó en 2011 a estudiar el oficio de artífice en cerámica y vidrio en la Escuela de Artes Aplicadas “Oficios del Fuego”, en Santiago. Fue ahí donde tomó un taller de mosaico, que estaba lejos de ser parte principal de su malla curricular. Aún así, ese curso le quedó dando vueltas. Dos años más tarde, cuando retornó al sur, decidió transformarlo en la motivación central de su trabajo.

“Acá no tenía horno para poder cocer cerámica o los materiales”, cuenta Naour. “Un día se me ocurrió un mosaico para recuperar un espacio público de un muro en el estacionamiento de un supermercado. Conseguí auspicios y ahí partió, a principios de 2014, sólo de las ganas de querer hacer. De ahí no he parado más”.

Bajo el nombre de “La ruta del mosaico”, Luis Naour empezó a redescubrir superficies, cambiando la imagen de suelos, muros o bóvedas uniendo pequeñas piezas de cerámica, entregando un mensaje a punta de formas y colores.

Un largo camino

Para poder forjar una carrera en el arte decorativo, Naour comenzó trabajando con diversas instituciones públicas, como las municipalidades de Melipeuco, Traiguén y Capitán Pastene, además de varios trabajos para empresas desde el Maule a Los Lagos.  Para todos ellos creó y armó mosaicos. El comienzo no fue fácil.

“Al inicio, no podía cobrar tanto porque no conocían mis obras”, explica. “Pero de a poquito fui mostrando mis trabajos con aportes, creando mosaicos para bomberos o carabineros. De primera eran solo mosaicos en blanco y negro. Ahora cobro un valor por metro cuadrado, y los puedo hacer a colores, lo que pida el cliente”.

Los mosaicos de Naour ofrecen grandes variantes: desde el símbolo de Balloon Latam, pasando por el escudo de equipos de fútbol del campeonato comunal, hasta algunas complejas representaciones que dan identidad de algunos pueblos del sur. Escudos y murales con la historia de Lumaco, Traiguén, Melipeuco y otras comunas de La Araucanía son reflejo de ello.

A cinco años de haber iniciado este sueño, según sus mediciones, ya son cerca mil metros cuadrados de mosaicos hechos por Naour, los que están repartidos en distintas ciudades de Chile.

“Al momento de completar mi primer mosaico, no volví a trabajar en ninguna otra cosa que no sea mi arte”, dice, después de haber recorrido un largo camino que hoy le permite disfrutar su arte por las calles de su infancia, construidas con sus propias herramientas en la comodidad de su casa-taller.

“Primero elijo los diseños con el cliente, con boceto en mano tomamos las decisiones para luego ver los colores e ir a comprarlos a Santiago”, cuenta Naour. “Ya tengo mis picadas donde comprar y así vuelvo para armar todo desde acá”.

El artista admite que trabaja “de domingo a domingo”, con tiempos diversos mezclando el oficio con familia. “Un día puedo estar 3 horas. Otro día puedo ponerle bueno y estar 10 horas en el taller. Siempre estoy avanzando”.

Tarea Pendiente

El arte de redescubrir superficies junto a “La ruta del mosaico” le ha permitido a Naour contar con un ingreso fijo. Sin embargo, él admite que no se ha preocupado de cotizar a futuro.

“Desde que estoy en el mundo de los mosaicos no he regulado mi situación”, admite Naour. “Es una tarea pendiente ya que creo que faltan asesorías o páginas que permitan hacer más fácil el acceso a los freelances”.

Por ahora, en lugar de ahorrar, el mosaísta se ha preocupado este tiempo en mejorar su espacio laboral. “He invertido en maquinarias, un vehículo, una mezcla entre cosas para mi casa y el taller. La idea es profesionalizar mi espacio, conseguir mejores materiales y elementos de seguridad. Incluso cuento con tecnología para exponer los diseños a los futuros clientes”.

Luego agrega: “Encuentro súper bueno que los trabajadores que boletean puedan cotizar.  Al tener un trabajo poco común debo pensar cuando ya en el futuro, cuando sea mayor. Lo que tengo pensado ahora es retener el 10% de las boletas de todos los futuros trabajos que me ofrezcan”.

Imponer es importante también desde el punto de vista de la salud. Naour menciona que “se ha enfermado poco”, pero que siempre hay riesgos en el oficio. “De repente me ha tocado hacer murales por sobre seis metros y es peligroso. Lo mismo con cortar las cerámicas, no puedo trabajar con guantes porque es incómodo. Nunca he sufrido accidentes graves como para terminar en urgencia pero uno tiene que saber prevenir. Por eso tengo que ordenarme para el futuro”.

Más de Historias: