Nicolás Monckeberg Ministro del Trabajo explica por qué la modalidad freelance va en aumento

Nicolás Monckeberg, ministro del Trabajo, habla sobre el ahorro en el mundo freelance, sobre los diversos métodos de previsión y pensiones, y también sobre el acceso de los independientes a todos los beneficios sociales del Estado, al igual que un trabajador dependiente.

Por Alison Vivanco

“Con el paso de los años, la palabra ‘freelance’ se ha hecho cada vez más común en el mundo productivo”, dice el ministro del Trabajo, Nicolás Monckeberg. Agrega que, “hoy existe una gran parte de profesionales calificados que eligen ejercer su profesión de modo libre, por cuenta propia”. 

Quien quiera seguir esta ruta laboral, lo primero que necesita es entender cómo funciona este modelo de trabajo. En palabras del jefe de cartera, “ser freelance hace referencia a aquellas personas que ejercen una actividad de forma autónoma, sin rendir cuentas ante un jefe, cuya principal característica es que los resultados del servicio realizado se radican en el patrimonio de la propia persona que presta el servicio y no en el patrimonio de un tercero como ocurre en el caso de los trabajadores dependientes”. 

Por lo mismo, para Monckeberg, es importante distinguir el trabajo freelance del trabajo “en negro”.  Según puntualiza, el trabajo en negro es “un trabajo al margen de la legislación laboral, tributaria o de la seguridad social”. En tanto, el trabajo freelance, pese a no existir un contrato de trabajo, sí se vincula el trabajador a una compañía, cumpliendo con todo lo anterior y abriéndose paso, además, a los beneficios que cualquier otro empleado dependiente podría optar.

Dichas características son las que paulatinamente han hecho que estos trabajadores representen el 37% del empleo total en el mundo. En Chile, asegura el ministro, los freelance son el 26% de la fuerza de trabajo: “Se espera que esta tendencia aumente fuertemente en las próximas décadas, considerando las diversas fuerzas que están redibujando el mercado laboral como lo son la automatización, la globalización y las nuevas formas de empleo en la era digital”, subraya Monckeberg.

Según el jefe de cartera, cada vez son más los profesionales calificados que ejercen su profesión como trabajadores freelance por los beneficios que esta modalidad representa en términos de manejo de tiempo, mayor control de los procesos productivos y la independencia completa, que es lo que los más jóvenes han valorado con creces.

Independiente, pero responsable y seguro

Antes de atreverse a emprender son muchas las dudas que puede levantar este tipo de trabajo respecto al futuro de quienes lo ejercen. Por lo mismo, el ministro Monckeberg considera necesario hacer un llamado a la responsabilidad: “Como la modalidad ha crecido, lo importante es que quienes quieran atreverse sepan que si  deciden no emitir boletas de honorarios —como un taxista u otro— un buen consejo es que no dejen de ahorrar voluntariamente, de forma mensual, en su AFP”.

Del mismo modo enseña que las personas pueden cotizar todos los meses de forma voluntaria, no sólo para construir su pensión, también para el resto de los beneficios de seguridad social, pagando directamente en Isapre, Fonasa, Mutual, Instituto de Seguridad Laboral, o a través de Previred.

Por otro lado, en Chile existe la ley Nº21.133, conocida como “ley de honorarios”. Monckeberg detalla que, gracias a ella, los trabajadores freelance que emiten boleta de honorarios se encuentran protegidos y cubiertos en materia de pensiones, accidentes del trabajo, enfermedades profesionales, ley Sanna y salud, recibiendo, en este último ítem, su remuneración completa en caso de licencias médicas, si optaron en la Operación Renta respectiva por la cobertura total. Lo anterior adquiere especial relevancia en el caso de las mujeres freelance que estén pensando en tener hijos.

Derribando el mito de los beneficios sociales y cómo acceder a ellos

¿Pueden los trabajadores freelance acceder a los beneficios del Estado? La respuesta, es sí. Según detalla el jefe de cartera, uno de los ejemplos más claros de que sí se puede acceder a beneficios son los estudiantes que trabajan como freelance: “Si el trabajador freelance estudia y tiene entre 18 y 24 años, no pierde los beneficios estudiantiles como becas, movilización, etcétera”, explica Monckeberg. “Todo esto se mantiene al momento de recibir ingresos, a menos que las ganancias sean muy altas (más de dos salarios mínimos mensuales, $602.000). Estos trabajadores tampoco pierden su categoría de carga en los planes de salud familiar, todo esto gracias a la ley aprobada del nuevo estatuto de jóvenes estudiantes”.

Lo mismo ocurre, por ejemplo, en el caso de los trabajadores freelance mayores de 65 años que reciben beneficios del Pilar Solidario. En este caso, sólo se consideran para el instrumento de focalización ingresos que superen la Pensión Máxima con Aporte Solidario (actualmente, $325.646) por lo que pueden seguir recibiendo este apoyo estatal, si sus ingresos no superan considerablemente este monto. 

De ahí a que sea tan importante amplificar todo este tipo de información porque, según Monckeberg, “el alza constante que están experimentando los trabajadores freelance, debe ser acompañado de seguridad social, pues la libertad de poder trabajar desde distintos lugares no puede empañar la responsabilidad de velar por nuestras pensiones”. 

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