Natalia Zablocki Sicología laboral desde Polonia

Aunque es polaca por el lado de su padre y finlandesa por el de su madre, Zablocki se escucha muy chilena. En sus 49 años, casi la mitad de su vida la ha hecho en Chile, con un marido que conoció acá y con hijos chilenos. Eso, además de una vida laboral independiente que, pese a ser bien movida, la ha hecho siempre en tierras locales.

No siempre fue sicóloga y no siempre trabajó freelance en la selección de personal para empresas y entidades de gobierno. Antes de tener un cartón de una universidad chilena, Natalia Zablocki se dio un buen par de vueltas por el mundo para luego aterrizar en Cachagua. No sabía bien qué hacer después de salir del colegio y decidió irse a California.

“Llegué a los 13 años a Chile, porque mi papá se vino a trabajar en la minería acá. Entré al Nido de Águilas, y como es tan internacional, nunca hice muchos lazos con la cultura local ahí. Así es que decidí irme a vivir afuera para encontrar mi destino”, dice.

En California, EE.UU., estudió teatro y se certificó como profesora de yoga. Con todo lo aprendido, se fue a probar suerte a Finlandia, pero no pasó mucho tiempo hasta que sacó pasajes a Cachagua. “Es que me gustaba la playa y allá llegué con lo puesto”, recuerda entre risas. “Me hice amiga de Chantal Bernsau, que en ese tiempo vendía joyas allá. En su local yo ofrecía masajes, porque también había aprendido de eso”, cuenta de la época en que apenas tenías veintitantos años.

Allá en la costa conoció también a Susana Bloch, la conocida sicóloga con posgrados en neurosicología, creadora del Alba Emoting, un método muy usado en teatro y en coaching empresarial, para permitir a las personas inducir, expresar y modular emociones básicas a través de patrones corporales y respiratorios.

Así, mientras se las arreglaba ofreciendo masajes y haciendo clases de prana yoga en la Playa Grande a los santiaguinos que pasaban largos períodos allá -incluidos un par de políticos-, aprendía de las conversaciones con Bloch.

Fue tanto lo que le gustó lo que escuchó que cuando se separó de su pareja -y con quien había tenido un hijo- partió a Viña del Mar y se matriculó en Psicología en la UCV.

Tierra firme

“Fueron años bien aperrados, porque estudiaba y cuidaba a mi guagua sola. Tenía 27 años, no tenía redes y tenía que estudiar harto. Pero siempre apareció gente que me ayudó”, cuenta.

Apenas sacó su carrera, volvió a Cachagua, de nuevo a hacer clases de yoga y talleres de expresión corporal, pero en esos “ires y venires” conoció a su actual marido, con el que no sólo se trasladó definitivamente a Santiago a formar una nueva familia, sino con quien emprendió en varios negocios.

“Toda mi vida he trabajado como independiente, boleteando, salvo un corto período en que me contrataron en una empresa para hacer una consultoría de selección de personal. Fue un periodo bien ordenado, en que cotizaba y, además, ahorraba plata. Luego abrí mi propia consulta donde hacía reiki, coaching basado en la Programación Neurolingüística, y donde también trabajaba haciendo asesorías a empresas”, cuenta. 

De vuelta a las apuestas

Después de darle varias vueltas se lanzó al mundo del emprendimiento. Quería manejar mejor sus tiempos, porque tenía un hijo chico. “Ahí saqué mis ahorros y dejé de cotizar, porque cuando te la juegas por algo, hay que invertir”, asegura.

Hace cuatro años, Zablocki abrió una tienda en la que vendía objetos de decoración de Bahli. Pero sin ver muchos resultados en un período razonable de tiempo, decidió cerrarla y apostar por un local con productos para mascotas. “Pero tampoco funcionó mucho. Así es que el último intento fue con una tienda de ropa para yoga. Y llegaba harta gente, pero como tenía que revertir la deuda anterior, mejor decidí cerrarla”, cuenta.

Ahora la sicóloga dice que no volvería a lanzarse con algo propio, salvo ofreciendo servicios.

Hoy optó por trabajar freelance como consultora y haciendo coaching a empresas -varias multinacionales incluidas- lo que la tiene contenta. Zablocki explica: “Son varias las empresas que contratan a externos para solucionar problemas de comunicación, por ejemplo, o de desórdenes en su organigrama. Incluso hay casos de compañías con gerentes mal evaluados por su equipo y que en vez de despedirlos, prefieren trabajar con ellos para revertir esa situación. Mi tarea ahí es lograr que esa persona logre mejor clima laboral. ¿Cómo se logra eso? Con sesiones prácticas en las que les enseño desde expresarse mejor en lo corporal y verbal hasta aprendizajes de modelos de liderazgo”.

Además de todo lo anterior, la profesional se dedica, desde hace un buen tiempo, a seleccionar personal para la Dirección Nacional del Servicio Civil, específicamente para cargos en la Alta Dirección Pública. “Llevo varios años y como es algo tan específico me llaman independientemente de cuál sea el gobierno de turno”, cuenta.

Toda mi vida he trabajado como independiente, boleteando, salvo un corto período en que me contrataron en una empresa para hacer una consultoría de selección de personal. Fue un periodo bien ordenado, en que cotizaba y, además, ahorraba plata.

La profesional sabe que el trabajo freelance no les funciona a todos, pero para ella es ideal. “Se requiere de mucha organización, eso sí. Sólo así logré volver a estabilizarme económicamente, porque esos son los riesgos del emprendimiento: que a veces no resulte”, explica Zablocki. Y continua: “Lo importante es que deja una experiencia de la que uno aprende. La primera es entender que no todos los que se decían amigos eran tan amigos, pero que también aparecen otros para apoyarte. Y lo otro, es que uno aprende a vivir con menos. Cuando estuve más apretada saqué a mi hijo del colegio privado donde estaba y lo puse en uno subvencionado, sin que eso haya significado un gran problema. Uno se adapta. Además, me cambié a Fonasa y no tengo nada malo qué decir del sistema. Ahora que ya estoy mejor, sé que tengo que ponerme al día con la jubilación. De hecho, ya empecé a cotizar”, detalla la sicóloga.

Método polaco-finlandés

Como buena hija de polaco, Natalia Zablocki siempre se las ha arreglado para dar vuelta las situaciones poco auspiciosas. “Siempre me ha gustado hacer cosas diferentes, pero lo principal es ser responsable. Haciendo yoga o masajes en su tiempo, o ahora haciendo asesorías o reclutamiento para empresas, siempre he sido puntual para llegar a una reunión o para entregar informes. Fuera de eso, estoy constantemente actualizándome en mi profesión. Mi papá me dijo una vez algo muy cierto: ‘Nosotros somos extranjeros; no dejes nunca que los demás sepan más que nosotros’. Era su forma de decirme que no me durmiera en los laureles, que por venir de otro país, teníamos que esforzarnos el doble”, dice entre risas nerviosas.

Hoy, además de las asesorías para el Servicio Civil, Zablocki trabaja freelance para People Managment, una consultora boutique donde se dedica al hunting de personal para empresas. “Llevo harto tiempo ahí y lo que me gusta es que con su dueña tomamos proyectos con alto sentido ético. Ambas buscamos el perfil de las personas que necesita una empresa y lo hacemos bien minuciosamente”, cuenta.

También tiene su consulta de coaching y de sicoterapia, Expresa tu Potencial, (IG @expresatupotencial), en las que hace coaching a las personas que están buscando trabajo o que quieren mejorar en el puesto que ocupan dentro de una compañía. “Ese ha sido mi mejor emprendimiento”, asegura.

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